Agricultura Biológico Dinámica

 

Es una agricultura que utiliza en forma responsable los recursos naturales y que no recurre a sustancias químicas, tales como fertilizantes, insecticidas, antibióticos y hormonas, entre otros, para mejorar sus procesos. Para mantener y mejorar la fertilidad de los suelos, base del sustento de la vida, se elabora el compost, fertilizante natural enriquecido con los preparados biológico-dinámicos.

Es una agricultura donde se trabaja en armonía con las fuerzas (Dynamis) que crean y mantienen la vida (Bio), en concordancia con los ciclos de la naturaleza y el cosmos.

Concebimos un campo agrícola como una individualidad, en la que tierra, planta, animal, el cosmos y el hombre en su conjunto componen un organismo.

Este método se basa en los principios antroposóficos del filósofo austríaco Rudolf Steiner, quien en el año 1920, fue requerido por un grupo de agricultores de su país preocupados por la pérdida de fertilidad del suelo y la mala calidad de las cosechas. Actualmente, esta práctica se ha extendido a los cinco continentes y es utilizada en diversas escalas.

Esta agricultura, además de respetar el medio ambiente y la biodiversidad, incluye la dimensión espiritual entre el hombre y la tierra, por lo que trabaja de acuerdo a un calendario astronómico, adaptado a las particularidades agrícolas, lo cual permite optimizar las cosechas y por sobre todo, cuidar los recursos naturales y obrar en armonía con el cosmos.

La Agricultura biológico-dinámica produce alimentos con las cualidades que necesitan los seres humanos y los animales, otorgando fuerza y salud a quienes los consumen. Asimismo, el trabajo agrícola, si es hecho en el sentido de sanar La tierra y devolverle la fuerza de vida, también sana a quienes lo realizan y a quienes entran en contacto con dicho trabajo.